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22 Jan

DIARIO DE OTRA REALIDAD - Por fin Al fin El fin - Parte 26 Final

Publicado por Sergito  - Etiquetas:  #Historia: "Diario de otra realidad"

POR FIN AL FIN EL FIN

Parte 26

 

      Abrí los ojos y no vi nada. Todo estaba oscuro. Estaba tumbado sobre una cama, pero no era la de mi habitación. Estaba fría y era incómoda. A mi lado escuchaba una respiración dificultosa de alguien que dormía. Me palpé y no llevaba mi ropa, en lugar tenía puesto un pijama. Estaba en el hospital. No recuerdo por qué motivo estaba allí. Pero por una vez, noté una sensación de placidez y de descanso que hacía tiempo que no sentía, a pesar del leve dolor de cabeza que tenía. Levanté los brazos con dificultad, para comprobar si me habían pinchado algún suero, pero no llevaba nada. Traté de recordar algo que me llevara a la respuesta de por qué estaba ingresado en el hospital. Miré a la mesita, que había al lado de mi cama, palpé a ver si encontraba alguna de mis pertenencias, pero solo tropecé con un botellín de agua.

      Desistí, y preferí volverme a dormir, no sé ni qué hora era, pero por la tranquilidad de los pasillos me imaginé que serían altas horas de la noche. Me costó conciliar el sueño, por culpa de los ronquidos y los extraños ruidos que hacía mi compañero de habitación, supuse que era un hombre algo mayor por la manera de roncar. Pero me puse a pensar en cosas, en sueños, y finalmente me quedé dormido.

      A la mañana siguiente, una enfermera me despertó. Me avisó de que el médico iba a venir después del desayuno para examinarme y poder darme el alta para volver a casa. No dije nada, solo me limité a contemplarle el trasero cuando se dio la vuelta para salir de la habitación. Miré a mi compañero de habitación, se trataba de un hombre mayor de unos sesenta años, tenía puesta una sonda. No sé por qué motivo estaba ingresado, pero tampoco me importaba.

      La enfermera volvió con los desayunos, trajeron vasos de leche con cacao y magdalenas. Cuando la enfermera se retiró, volví a pegarle una ojeada a su trasero. Desayuné sin ganas, porque la leche estaba caliente y no me gustaba así, pero tenía hambre y no me importó. Momentos después apareció un médico, de pelo canoso con gafas y una perilla similar a la mía pero más poblada. Detrás la acompañaba otra enfermera que se encargó de llevarse las bandejas del desayuno. El médico se me acercó, saludó simpáticamente y me preguntó cómo me encontraba, al tiempo que me examinaba sin prestar mucha atención a mis palabras. Terminó de examinarme:

-          Bien todo está correcto, hoy mismo podrás volver a casa. – Dijo el médico.

      Pasó un buen rato, y entonces la puerta de la habitación volvió a abrirse y apareció Judith:

-          ¡Judith! – Exclamé sin expresión. - ¿Qué haces aquí?

-          Vengo a recogerte, me han avisado de que ya te iban a dar el alta.

-          Gracias. – Respondí.

      Salimos del hospital, me notaba físicamente extraño, parecía que iba mareado y mi cuerpo estaba débil. Ella me llevaba cogida del brazo para que no perdiese el equilibrio. Entonces me subió en su coche, para llevarme a casa:

-          ¿Recuerdas algo de anoche? – Preguntó Judith mientras conducía.

-          No… poco a poco voy recordando cosas, pero nada que me resulte reciente… o todo me parece reciente y he perdido el sentido cronológico de las cosas.

-          ¿Te acuerdas de Paula y de todo el berenjenal que se había montado?

-          Si… Ahora lo voy recordando todo. – Respondí frotándome los ojos con el pulgar y el índice.

-          Bueno, pues ya puedes estar tranquilo, tenemos al culpable de todo.

-          ¿Quién es?

-          Paulo. – Respondió Judith

-          ¿Qué dices? – Pregunté atónito.

-          Es más listo de lo que parecía. Trató de prepararos una encerrona a Paula y a ti.

-          ¿Cómo lo sabes?

-          Anoche cuando te atacó con el electrocutador, me vi obligada a dispararle en una pierna para dejarlo herido, tenía propósito de atacarme a mí también y no me quedó otra alternativa. Entonces aproveché su inmunidad para saber quien se ocultaba detrás del pasamontañas, y me quedé de piedra cuando vi que era Paulo.

-          ¿Qué hiciste entonces? – Le pregunté.

-          Llamé al hospital para que enviaran una ambulancia para que le atendieran la herida de bala. Un par de horas después, cuando ya estaba fuera de peligro y tranquilizado. Nos lo llevamos a comisaría para interrogarle.

-          ¿Y qué dijo?

-          Que él no tenía nada que ver con la muerte de Paula. – Respondió Judith.

-          Madre mía. Se va a conseguir escapar, no hay pruebas. Esto se va a quedar en una simple agresión contra mí. No va a poder pagar con lo que se merece.

-          Te equivocas, hay una prueba, y bien buena.

      Cambié mi expresión y la miré con ansias de escuchar la prueba que podría darle la vuelta a la situación.

-          El papel que me diste ayer escrito a máquina de escribir, se le olvidó el detalle de no emplear algo para no dejar sus huellas dactilares.

-          ¿Qué? ¿La primera carta que recibí?

-          Así es, ¿Por qué te crees que te pedí quedármelo? Tenía que comprobarlo para poder tener alguna pista y así poder demostrar tu inocencia. Hay tanto huellas suyas como tuyas, pero está claro que no te ibas a escribir a ti mismo una carta, no tendría sentido.

-          Hijo de puta… - Maldije en voz baja.

-          Si, enterarse de todo esto así tan de repente impacta. Yo ya estoy acostumbrada a este tipo de cosas, pero no deja de sorprenderme porque al fin y al cabo eran mis vecinos.

-          ¡Qué hijo de puta! – Repetí en voz alta. - ¡Paula le importaba una mierda! ¡Solo quería su dinero! Por eso me utilizó a mí con la excusa del dinero, porque sabía que Paula me lo iba a dar por lo menos para protegerme a mí.

-          Y luego acusarte de la muerte de Paula. Para que fueses tú el que acabase entre rejas y él quedarse libre de toda sospecha.

-          Lo voy a matar, te lo juro.

-          No te preocupes, desahógate ahora todo lo que quieras. – Dijo Judith sin tomárselo en serio.

      Judith aparcó el coche en un sitio libre casi en frente de la fachada de nuestro edificio. Antes de abrir la puerta continuó hablando:

-          Ahora tendrás que darme tu ordenador portátil para conjugar todos los correos, tanto los tuyos como los suyos que tiene en su ordenador.

-          No hay problema. – Dije sin dejar de mirar a la nada.

-          ¡Ah! Perdona si no pude cogerte ninguna de las llamadas, en cuanto vi tantas tuve el presentimiento de que algo iba a pasar y vine lo antes que pude. – Se disculpó Judith. – No veas lo que me costó convencer a mi compañero para que nos pasáramos por aquí sin darle ninguna explicación.

-          No te preocupes, lo importante es que todo ha terminado de una vez.

      Me quedé callado, Judith me miraba con preocupación:

-          ¿Estás bien?

-          Quiero volver a mi casa… no quiero estar más tiempo aquí en este piso.

-          Tranquilo, ahora recoge tus cosas, te voy a invitar a comer en un buen restaurante y luego te llevaré a casa.

-          Gracias Judith.

-          Pero a cambio me tienes que responder a una preguntita. - Continuó Judith.

-          Si no es muy difícil…

-          ¡Por el amor de Dios! ¿Por qué llevas los cigarrillos en una caja de preservativos?

-          Porque aunque no lo lleve escrito, también el sexo puede matar. Y me acabo de dar cuenta ahora. 

      Judith se quedó sorprendida, pero tras unos segundos, su expresión se tornó pensativa y acabó dándome la razón:

-          Si. Suena como un disparate. Pero cualquiera que tuviese conocimiento de todo lo que te ha sucedido, seguro que no te lo negaría.

-           Vamos, quiero hacer las maletas lo antes posible y largarme ya de aquí para irme a comer contigo.

-          ¿No estarás pensando ahora “trabajar” conmigo? – Preguntó Judith de broma.

-          No. Ahora lo que me toca es pasarlo todo a limpio. Acabo de terminar la historia. – Respondí mientras nos bajábamos del coche.



26 - por fin al fin el fin
Y éste es el último ojo que falta. ¿Alguien echará de menos alguno?


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Virgy 01/25/2010 15:03


ya lo se jeje, bueno d exo no me kedaba mas remedio k sospechar d Paulo ya en los ultimos capitulos xq 2 o 3 antes aun no lo tenia muy claro jejeje


Sergito 01/25/2010 15:25


Pero no lo digas! ke puede haber algún/a tontolaba ke cotillee primero los mensajes antes de leerse la historia xD


Virgy 01/24/2010 11:39


Bueno decir k ha sido una historia genial, el final bueno, no me kedaba nadie de kien sospechar a parte de Paulo xD pero ha estado muy bien ^^ a ver ke tal sera la otra k tambien pinta interesante!


Sergito 01/24/2010 13:59


Si, es el riesgo de escribir todo sin hacerse un boceto previo de cómo ha de ir desarollándose la trama xD me he visto yo mismo en jaque, pero bueno, durante gran parte de capítulos la
incertidumbre era la protagonista. Podría haber puesto como culpable a otro personaje, inventándome una breve historia ke le llevara a cometer tal acto y así si ke hubiera sorprendido más...
PERO ES KE TENIA GANAS DE ACABARLA YA!! xD Lo que más me interesaba de todo esto era ir cogiendo práctica para mejorar escribiendo. Esto es un camino largo.... lleva años. xD


keti 01/23/2010 21:56


Lo haré como dices. Me pasaré por tu sitio con más calma, cuando se me pase este ca...


Sergito 01/23/2010 22:10


Venga, a ver si hay suerte y se arregla tu blog


keti 01/23/2010 13:31


Me encanta el dibujito del escribiente dándose cabezadas contra la máquina. Es mi retrato.


Sergito 01/23/2010 14:07


Si también es a veces un reflejo mío jajaja


keti 01/23/2010 13:29


Hola Sergito
He seguido tu consejo que coincide con el de Daima, a ver que pasa ahora. Aún no me atrevo a mandar nada a overblog. Cuando después de publicarse correctamente  ves al cabo de dos días tu
artículo completamente deformado, hecho un adefesio ilegible, te entra una rabia que te dan ganas de tirar el ordenador por la ventana; no, mejor a la basura no vaya a ser que caiga encima de
alguien.
Gracias por todo


Sergito 01/23/2010 14:06


Te entiendo perfectamente, resulta bastante fustrante por todo el empeño ke uno pone para ir dandole vida cada día al blog y de repente todo el trabajo se kede mal. Yo de tí seguiría
publicando artículos durante un tiempo prudente pero que no estén tan trabajados, más sencillos y cortos, con el único fín de comprobar si sigue sucediendo esta anomalía.

Por cierto muy interesante tu blog, te envidio sanamente, yo aún no he tenido oportunidad de viajar fuera de España.

Saludos


Acerca del blog

Entrar en mi Blog, es como encontrar cada noche y en el mismo rincón de un callejón sin salida, un baúl lleno de historias y pensamientos de un desconocido. Si lo abres con frecuencia, llegarás a conocerlo a través de sus palabras.