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12 Aug

CUANDO LLORÓ POR ÚLTIMA VEZ

Publicado por Sergito  - Etiquetas:  #Como te iba diciendo...

 

CUANDO LLORÓ POR ÚLTIMA VEZ

 

nina-a-mujer

Vanessa se quedó a oscuras. Frustrada en el salón, se levantó del sofá donde se encontraba leyendo un libro, vestida únicamente con el albornoz tras una reconfortante ducha. Se dirigió a la cocina a buscar algunas velas. La lluvia y la tormenta habían provocado un corte de luz. Estaba sola en casa, el único sonido que la acompañaba era el insistente ruido de las gotas que colisionaban violentamente contra los cristales de toda la casa. Vanessa caminaba muy despacio por el pasillo principal con la penumbra de la luz de la luna que se introducía por las ventanas como única fuente de luz para evitar tropezar con algún inoportuno mueble.

Tanteó por lo cajones y armarios pero no encontró nada, ni siquiera unas cerillas. Volvió al salón, con la intención de llamar por teléfono a su padre que se encontraba de viaje por motivos de trabajo. Los nervios empezaron a apoderarse de ella por culpa del aullido del viento que se oía en el exterior, y de las tétricas sombras que se formaban en las paredes del pasillo con el estallido de cada relámpago. El sudor frío comenzaba a empaparle la frente. Tropezó con la mesita del salón y entre dolores y maldiciones logró agarrar el auricular. No daba línea.

Marcó por instinto varios números al azar para comprobar el estado del teléfono, pero no cobraba señal. “¡Maldita sea!” – Exclamó – “¡Tengo que saber donde guarda mi padre las putas velas!”. Tras colgar con torpeza el teléfono, el estallido del más violento relámpago que había sonado durante toda la noche, provocó un ligero temblor en las paredes del salón que causó la caída de un cuadro que había permanecido colgado durante nueve años. Vanessa dio un respingo acompañado de un leve grito al oír el crujir del marco romperse al impactar contra el suelo. Dirigió rápidamente la vista hacia el cuadro que yacía en el suelo y se alarmó al ver que se trataba del retrato de su difunta madre, muerta desde hace ocho años a causa del embarazo de su hermana pequeña. Con los ojos ya más acostumbrados a la oscuridad, corrió para comprobar que el lienzo no había sufrido ningún daño. Angustiada, dio la vuelta al cuadro, mientras los trozos del cristal se desprendían al suelo, causándole pequeños cortes en la mano. El corazón comenzó a latirle a una velocidad vertiginosa mientras gritaba atónita al ver que de los ojos del retrato de su madre brotaban lágrimas de sangre. Y el susurro de un sonido escalofriante que Verónica sintió a sus espaldas.  Se sobresaltó y se dio la vuelta, no percibió nada por más que intentaba forzar la vista hacia el fondo del salón. - “¡Joder! ¿Qué demonios está pasando aquí?”. Comenzó a llorar del miedo que se había apoderado de su cuerpo. Notó sus manos húmedas y al contemplarlas  ensangrentadas, se incorporó como pudo procurando no tocarse, apresurándose hacia el lavabo para curarse las heridas. El teléfono comenzó a sonar justo cuando iba a coger una gasa para vendarse las manos. Miró atónita en la dirección de donde provenían los timbrazos y vaciló si acudir a descolgar el teléfono… Conforme se acercaba lentamente, el miedo se hacia cada vez más denso, aquellos tonos sonaban como si fueran la llamada de la muerte. Levantó despacio el auricular y tras colocárselo esperó en silencio a que hablase quien estuviese al otro lado de la línea…

La voz de una niña pequeña susurró con tono suplicante - “Mamá… me muero, sálvame…” – Vanessa se quedó atónita al reconocer la voz de su hermana pequeña, y la incertidumbre empezó a mezclarse con el miedo provocándole continuos gritos de desesperación por que toda esta pesadilla acabara. Sus gritos fueron tajados rápidamente por  el silencio… acompañado con unos golpes de pasos fuertes y lentos provenientes del piso de arriba… Vanessa siguió con la mirada el ruido que procedía justo del techo del salón. Instantes después, percibió un intenso olor a quemado, miró hacia las escaleras y vio pobremente una silueta de corta estatura que bajaba lentamente las escaleras, seguida de una espesa cortina de humo. - ¡Alexandra! - Gritó al ver a su hermana completamente en llamas pero aún con vida mientras bajaba los últimos escalones. Los relámpagos mostraban los detalles del rostro casi carbonizado de su hermana, quien la miraba con ojos tristes. Vanessa corrió hacia ella a pesar de su horrible aspecto. Pero tropezó y volvió a caer al suelo, golpeó los puños contra el suelo del miedo y la rabia acumulada que tenía de todo lo que estaba viviendo esa noche, levantó la mirada hacia su hermana antes de incorporarse, pero había desaparecido. El fuego que estaba empezando a propagarse por las escaleras desapareció. Entonces buscó de nuevo entre las tinieblas de la casa, haciendo un gran esfuerzo por adaptar más sus ojos a la oscuridad, pero el escozor de las lágrimas se lo impedían.  De la nada escuchó una voz, la voz de su hermana, como si estuviese a kilómetros de distancia:

- “Mamá murió por mi culpa, cuando me dio a luz… la escucho en sueños llorar por mi compañía. Tengo miedo, pero no quiero negarme, quiero conocerla, aunque me cueste la vida… perdóname Vanessa...”

 

 

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Acerca del blog

Entrar en mi Blog, es como encontrar cada noche y en el mismo rincón de un callejón sin salida, un baúl lleno de historias y pensamientos de un desconocido. Si lo abres con frecuencia, llegarás a conocerlo a través de sus palabras.