LITUANIA (Parte I)
Después de dieciocho horas de trenes, aviones y tiempo de espera, estaba cansado, aburrido y con una ansiedad terrible por pisar tierras Lituanas, el primer país de los tres que iba a conocer. Desde la ventanilla del avión, miro el paisaje, pero apenas se ve nada en la oscuridad a tantos metros de altura. De pronto, el mar se transforma en un laberíntico pasaje de cientos de pequeñas islas sobre el agua. Como si el borde de la costa se estuviese despedazando para adentrarse en el mar. Nunca había visto algo así. - ¡Por fin hemos llegado! - Exclamé, sin saber en qué me basaba para estar en lo cierto.
El avión aterrizó, bajamos por la puerta de embarque para recoger las maletas, y que el guía nos recibiera. "¡Quiero pisar el suelo de la calle de una vez!". Era lo único que tenía en mente. Tras pasar lista de todos los pasajeros que me acompañaban, salimos a la calle para coger el autobús que nos acercaría al hotel. Me agaché un momento y apoyé mis dedos contra el suelo. ¿Qué pensé? Nada, solo sonreí, pero no sabía por qué. Me incorporé de nuevo y seguí tirando de mi maleta hacia el autobús.
Ahora estoy en la cama, mientras escribo estas líneas, tras cenar y darme una ducha con la mejor agua que he probado en toda mi vida. Mañana temprano toca hacer la primera visita panorámica por Vilnius, la capital de Lituania. Y por la tarde uno de los momentos que más deseaba ver, el castillo de Trakai. La noche la tenemos libre, así que aprovecharé para volver de nuevo a la capital para verla iluminada únicamente con las luces de las farolas.
A la mañana siguiente, tras desayunar, salimos a la puerta del hotel para coger el autobús que nos llevará a los lugares más importantes para visitar. Vilnius es una bonita ciudad, llena de vegetación y de edificios históricos. Tiene varios miradores desde donde se puede ver gran parte de la ciudad. Es una ciudad muy tranquila y limpia, el claxon de los coches no se oye nunca, en las calles no hay ni un solo papel por el suelo, y si lo hay, cualquiera se molesta en cogerlo y tirarlo a la papelera, la gente es muy educada, caminan sin hacer el idiota por las calles, no como los criajos que van gritando y llamando la atención como si se creyesen los reyes de la calle. Los hombres nunca se dan la vuelta para mirarle el culo a las mujeres que tienen buen tipo (todas tienen buen tipo, no os voy a engañar).
Tras terminar la visita panorámica, nos fuimos a comprar algunos recuerdos, y de paso, hicimos un alto en el camino en una cervecería para probar nuestras primeras cervezas lituanas mientras esperábamos a que el autobús viniese a recogernos. Las cervezas se pueden pedir en tres tamaños, 30 cl. 50 cl. ó de 1 l. en una jarra enorme. Como éramos cinco personas que íbamos juntas en ese momento, pedimos una cerveza diferente para probar cada una:
(Conversación original en inglés)
Yo: Hola, ¿hablas inglés?
Camarera: Si, ¿qué desean tomar?
Yo: (mirando la carta) Pon cinco cervezas diferentes, pero que no sean muy caras
Camarera: Vale, ¿en qué tamaño las queréis?
Yo: De las pequeñas, de 30 cl.
Camarera: Muy bien, ¿algo más?
Yo: Esto (señalando un plato de picoteo impronunciable en Lituano)
Al rato, la camarera volvió con las cervezas y conforme las dejaba sobre la mesa nos iba diciendo el nombre de cada una. Las cervezas estaban todas muy buenas, pero les faltaba estar más frías. La tapa resultaba ser una especie de guiso de garbanzos muy pequeños con patatas cocidas y tocino, muy bueno pero no era lo más ideal con el calor que hacía.
Volvimos al hotel para comer. En estos países la hora habitual para comer es a las doce del mediodía, y la cena es a las siete u ocho de la tarde. Decir también sobre la moneda, la moneda de Lituania se llama Lita. Aproximadamente tres Litas equivalen a un Euro. La Lita tiene menos valor que el Euro, por lo que todo es mucho más barato que en España. Esta tarde toca visitar el famoso castillo de Trakai, estoy deseando verlo, ya que es uno de los mayores atractivos que tiene Lituania para ver.
Nota del Autor: Finalizo este primer artículo, en el siguiente relataré sobre el Castillo de Trakai y un nuevo paseo, esta vez nocturno, por el casco antiguo de la ciudad para conocer el ambiente. Después pasaré al siguiente país, Letonia.