CUATRO PUNTOS CARDINALES Y LA LÍNEA DEL TIEMPO
Cuando me fumaba un cigarrillo, solía ponerme muchas veces por las noches en el balcón de mi habitación, en el más absoluto silencio. Me sentía como un león, bueno, mejor un cachorrito de león, yendo y viniendo de un lado a otro, rodeado por barrotes como si estuviese encerrado en una jaula. Cuando me detenía, pensaba en mis cosas, como cuándo me sonreirá la suerte y encontraré trabajo, o dándole vueltas a la cabeza con esa mujer imposible de conquistar, o qué se yo... Cada noche era un tema diferente.
Pero había algo que siempre me acordaba, según hacía qué dirección mirase. Si miraba al norte, llegaría a Murcia, si miraba al sur, llegaba al centro de Cartagena, si miraba al este, tenía El Bohío, y al oeste llegaba a La Aljorra. Entonces saqué una curiosidad. Y es que tengo un hilo de mi vida en cada punto cardinal. Al norte, en Murcia, paso temporadas cuando el piso de alquiler está sin alquilar. Al sur, en Cartagena, tengo el presente, pues es donde más vida hago, ya que todos los días tengo que ir para prepararme las oposiciones. Al oeste, en La Aljorra, está mi pasado, fué alli donde pasé mi infancia hasta los dieciseis años. Y al este, en El Bohio, tengo el futuro, pues es donde tengo mi propia casa, muerta de risa y a la que no puedo irme a vivir hasta que no tenga un trabajo fijo. Y en esos momentos estoy en el centro de los cuatro puntos cardinales. En el centro de la estrella de cuatro puntas. Me rodea el pasado, el presente y el futuro.
Cuando miro en una de esas direcciones, me invaden numerosos recuerdos de cada punto, pero de manera tajante. como pasar a mitad de pista de una canción a la siguiente. De manera insconsciente sin quererlo. Hay mucho para recordar, cierto. Podía pasarme hasta el amanecer recordando cosas de cada sitio. Pero el tiempo me lo marcaba el cigarro. Una vez que se terminaba de consumir, lo dejaba caer a la calle, siempre que no pasara ningún gato en esos momentos, porque si no jugaba a dar al blanco. Después volvía a dentro, cerraba la puerta del balcón y me iba a dormir. A esperar un nuevo día. A dar otro pasito más en la línea del tiempo de mi vida.