LA CRIPTA DE LA ERMITA DE SAN JOSÉ
La cripta es el único resto conservado de la ermita de San José del siglo XVI y XVII, ermita que pertenecía a la cofradía de San José, siendo sus cofrades enterrados en los nichos. Por los restos hallados, los cuerpos se enterraban en ataúdes de madera y con sus ajuares funerarios compuestos de medallas de santos o anillos. Al parecer fue utilizada en varias ocasiones según se constata en su decoración pictórica, en un primer uso se realizaron trazos negros numerados que delimitaban la forma del nicho, y en un segundo, se llevaron a cabo las pinturas con la temática de la danza de la muerte, es decir, la muerte celebra su triunfo sobre la vida, pinturas con contenidos moralizantes. Estas pinturas tuvieron que ser realizadas a principios del siglo XIX, momento final del uso funerario, ya que se promulga una normativa estatal por la que se sancionaban los enterramientos intramuros, en iglesias y capillas. La Iglesia siguió su funcionamiento hasta que sus estructuras se vieron seriamente afectadas por el terremoto de 1829.
Curiosamente, los restos de la muralla púnica aparecieron al buscar los restos de la ermita. En ella, la decoración pictórica, realizada una vez llevados a cabo los enterramientos que acoge la cripta ya que el enlucido sobre el que se encontraban tapaba los nichos funerarios, se puede equiparar a las danzas de la muerte medievales. Se trata de una temática que recordaba la fugacidad de la vida y, como sucede en este caso, la victoria de la muerte sobre los poderes temporales, lo que se simboliza con el esqueleto que pisa una bandera donde se dispone una corona real y una tiara pontificia.
Este tipo de criptas, habituales en la época, obedece a la función que tenían en la Edad Moderna las cofradías y hermandades de facilitar a sus componentes el tránsito hacia el ''Más Allá''. Así, los cofrades, que podían dejar en su testamento estipulado todo lo referente a su entierro, pagaban unas cuotas mediante las que, tras su fallecimiento, la cofradía se encargaba de su sepultura y de realizar las correspondientes misas en sufragio por su alma. La práctica de enterrar en las iglesias y en las criptas de las diferentes cofradías desaparecería en los primeros años del siglo XIX.
Fuente histórica: http://www.cartagenapuertodeculturas.com/