CUENTOS DE CABALLEROS Y PRINCESAS II - La Tumba del Guardián
Esta noche de lluvia intensa y sin luz para ver, no hay estrellas para que me puedan orientar. Tan íntimo y soñador fue su blanco camino, que me duele no saber su última voluntad.
En su tumba aún oigo cada uno de sus lamentos, pero no consigo entender lo que me quiere contar. ¿Por qué se tuvo que marchar en ese momento? Ni la muerte le concede un sueño hecho realidad.
Y tras un largo silencio, pude escuchar su voz. No me podía creer las palabras que pronunció. Entre los llantos de la lluvia gritó: ¡Quiero amarte! ¡Salir de esta cárcel bajo tierra y poder abrazarte!
Alma en pena que vaga por aguas estancadas. En vida nadie supo que se llamaba el Guardián, pues un hombre nunca podrá conocer su nombre si en los labios de una mujer no lo oye pronunciar.
Entre tanto desconsuelo yo trataba de plasmar, con mi sangre escribo la historia del Guardián. Las palabras que la vida no le quiso conceder. Ahora tomo su castigo y el camino yo continuaré.
A pesar de que la vida no te ha tratado bien, te ha llevado por caminos movedizos sin querer. Y eso que he visto reírte aún sin ganas de reír, pero hoy te has marchado bajo este cielo gris.
¿Cuántas batallas perdidas arrastra tu corazón? ¿Cómo es posible que el destino fuese un traidor? Solo pudiste conocer a la princesa Tristeza, pero al final la soledad fue tu único amor.
Y aunque sé que cada intento fue una derrota más, por ti perjuro lucharé contra el destino hasta el final. Porque hoy he visto una luz brillar que salía de tus ojos. Y he notado que de nuevo tu corazón estremece a su antojo.
