¿SUEÑO O FENÓMENO PARANORMAL?
Me dirijo a mí mismo para relatar y dejar constancia uno de los sueños más extraños que jamás he podido tener. Aunque sé que quedará permanentemente en mi memoria, prefiero escribirlo para que no quede en el olvido ningún detalle:
Dormía, sin saber lo que soñaba en esos momentos. Una voz de mujer irrumpe como si se escuchase desde otra parte de la casa, mencionando mi nombre. Me despierto y abro los ojos a la vez que contesto. No obtengo respuesta. Pensé que ya sería de día, pero mi habitación estaba oscura. La luz de las farolas de la calle, aún entraba pobremente por mi balcón abierto, revelando las siluetas oscuras de los muebles, el marco dorado de las puertas del enorme armario empotrado y otros objetos que tenía al alcance de la vista sin despegar la cara de la almohada.
De pronto noto una extraña sensación. No estoy solo en mi habitación, hay alguien conmigo. Es una sensación similar como cuando notamos que tenemos a alguien detrás a nuestra espalda sin que nos llegue a tocar para advertirnos de su presencia. Intento llamar a mi madre para saber si es ella, pero las palabras no me salen, siento que tengo la garganta muy reseca y el cuerpo no me deja toser para aclararme la voz. Mis ojos no son capaces de moverse, no pueden apartar la vista de lo que se aprecia en la otra esquina de la habitación. Tengo el cuerpo completamente anquilosado, por culpa del miedo que manifestaba en esos momentos.
No estaba durmiendo, veía mi habitación con la misma claridad y consciencia que si estuviese despierto, me lo podía asegurar en esos momentos. Igual que una cámara de video que dejamos grabando el mismo escenario sin tocarla, mis ojos seguían estáticos, contemplando el otro lado de mi habitación. Hasta que, para mi sorpresa, apareció en el campo de visión una figura, una mujer, completamente blanca similar a una apariencia fantasmal. Intento pronunciar algo, pero la voz sigue sin responderme, pruebo una y otra vez, y cuanto más lo intento, más miedo tengo.
Ella se deja un par de veces más asomar un poco su rostro al campo de visión que captan mis ojos congelados, como si no quisiera que la viese, pero ella quería como fuese verme bien la cara desde el final de mi cama. Hasta que ya no se volvió a mostrar más. Eliminándose así la sensación de que no estaba solo en mi habitación. Cierro los ojos, e intento volver a dormirme para olvidar lo que acababa de experimentar.
Al poco, vuelvo a sentir que hay alguien en mi habitación, y ésta vez lo notaba a mis espaldas. Vuelvo a abrir los ojos muy asustado, contemplando de nuevo la otra esquina de mi habitación tal cual como antes. El miedo aparece de nuevo. Sigo acostado de lado, y alguien invade el otro lado de la cama sin llegar a apoyarse en el colchón, hasta que se hace ver a mis ojos nuevamente petrificados. Es un hombre, vestido con ropa negra. Me mira, yo solo podía verle por el rabillo del ojo, hasta que me habla:
- Sergio, me tienes que ayudar, hay un grupo de hombres armados que nos están matando. – Me dice sin hablar, solo con la mirada.
Le digo que de acuerdo, asintiendo levemente con la cabeza aún sobre la almohada. Y entonces sí. Noté que me había quedado dormido de verdad. A partir de ese momento estaba seguro que lo que fuese a suceder era un sueño, y mi miedo desapareció.
Aparecí sin saber cómo, en la azotea de un edificio, dentro de una pequeña caseta que había. A través de las enormes ventanas que había alrededor de la caseta, veía a un grupo de hombres de espaldas a mí que disparaban a la gente de la calle. Agarré una pistola que encontré sobre una mesa. Y comencé a disparar. Varios de ellos cayeron muertos, hasta que uno se percató de la situación, se dio la vuelta y me descubrió, levantó el arma y me disparó.
Me vuelvo a despertar asustado, saliendo de aquel sueño y contemplando nuevamente sin poder moverme el mismo rincón de mi habitación. No recuerdo si me llegó a alcanzar, pero ya ese gesto de cuando alguien te apunta con el brazo portando una pistola en la mano, fue suficiente para sacarme del sueño.
Estaba despierto:
- ¿Por qué te has despertado? Aún no están todos muertos. – Me dice con la mirada el extraño hombre de ropa negra.
Me niego a volver, no quería que me matasen. El hombre me advierte que si no vuelvo a dormirme y lo hago, aparecerán en cualquier momento por mi casa para hacerlo ellos. Tenía miedo, había alguien conmigo en la habitación, era imposible que mientras tuviese la sensación de que no estaba solo, no podría dormirme.
Tras unos minutos, la experiencia desapareció, el miedo se fue y mis ojos se empezaron a cerrar, hasta que dejé de ver la esquina de mi habitación…
Y de repente soñé que estaba durmiendo en mi habitación, y el mismo grupo de hombres irrumpieron, uno por la puerta de la habitación, otro por el balcón, otro por la puerta del aseo… estaba rodeado, pero no tenía miedo, pues sabía en ese momento, y me daba cuenta como siempre me pasa cuando duermo, que solo se trataba de un sueño. No recuerdo como acabé, si me mataron o logré escapar…