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20 Aug

MI PRIMER AMOR DEL COLEGIO (Crónica)

Publicado por Sergito  - Etiquetas:  #Crónicas personales

 

MI PRIMER AMOR DEL COLEGIO

 

 

amor en mantenimiento continuo

Mediados de curso en séptimo de E.G.B (para los de la LOGSE, primero de E.S.O) Nuestro profesor de inglés, Don Matías, nos da la noticia que se tiene que cambiar de colegio, una triste noticia para toda la clase, era el mejor profesor de inglés que habíamos conocido, incluso le cogimos mucho más cariño que a la anterior profesora que se fue por baja maternidad, la queríamos tanto que en su despedida, dos cursos enteros le hicieron decenas de regalos entre muchos alumnos.

Al principio, temíamos que Don Matías fuese el típico profesor malo, y que su enseñanza y convivencia iba a ser como estar en el mismo infierno. Pero nos equivocamos, Don Matías no era mejor, era más especial, se supo ganar nuestra confianza y respeto desde el primer día, incluso se podía decir que era como nuestro amigo, cosa que ningún profesor, por muy buena persona que fuera, ha conseguido hacer. Si tenías un problema, él era el primero en escucharte y te aportaba soluciones, soluciones desde la experiencia de un hombre adulto, y transmitidas con el mismo calor como si fuese un padre.

-         Me han dicho, que vosotros pensáis que yo soy un profesor muy malo muy malo… - Dijo sonriendo para borrar la tensión de nuestras miradas. – Bueno… yo os prometo, que me esforzaré para que veáis que no soy la clase de profesor que vosotros pensáis que soy.

Fueron aproximadamente sus palabras aquel primer día que apareció por la puerta de clase. Todavía lo recuerdo, no empleó la típica frase: “Si vosotros me respetáis, nos llevaremos bien”, que transmite pacto, Don Matías dijo que nos iba a demostrar que no era un profesor malo, muy diferente a decir, seré bueno si sois buenos conmigo. Primer cabo atado, para él era más importante nuestra tranquilidad, que buscar desde el principio el respeto. Y gracias a eso, desde ese primer día de clase, hasta el día que nos dijo adiós, nuestro miedo desapareció.

Don Matías fue a un colegio de Murcia, en Alquerías, la profesora que lo reemplazó también era muy buena con nosotros, pero era más profesora que amiga. No entendíamos por qué se tenía que ir, nos pusimos muy tristes, pero Don Matías nos prometió que no dejaríamos de estar en contacto, y que nos escribiría cartas. (El correo electrónico no existía, POR SUERTE).

Cumplió con su palabra, y varias semanas después, el conserje entró a nuestra clase con muchas cartas, una de ellas era de Don Matías, acompañada de otro montón de cartas de sus nuevos alumnos. En la carta nos contaba cómo estaba y qué tal le iba en su nuevo colegio. Nos contó que les había hablado de nosotros a sus nuevos alumnos, y querían conocernos. Si, aquél montón de cartas que llegaron junto con la de Don Matías, eran de los alumnos de su nueva clase del mismo grado que el nuestro. No sé si llegó a enseñarles fotos nuestras, porque, qué casualidad que los chicos más guapos de nuestra clase recibieron varias cartas de diferentes alumnas. En cambio, los más feos, o no recibían carta de ninguna chica, o eran solo de chicos. Yo recibí dos. De un chico y una chica, (sin comentarios), la chica me mandó una foto, y físicamente…. Lo explicaré así, la misma chica también le había escrito otra carta a otro compañero de nuestra clase, con la misma foto también, y cuando la vieron se rieron porque era muy fea, así que yo preferí esconder la mía y decir que solo había recibido la carta de un chico, para que no me hicieran burla porque me había escrito una fea. Así éramos de “sensibles” por aquellos tiempos. Por cierto, la carta del chico era ilegible, aparte de que estaba llena de faltas de ortografía, usaba simultáneamente veinte tamaños de letra con un trazado que aquello parecía chino. Me la tuve que leer cien veces para poder entenderla casi en su totalidad.

Aunque la chica era fea, y no me duele decirlo porque más duro fueron las risas de mis compañeros, yo le respondí y le mandé una foto mía. Al chico ni le respondí, por el castigo que me hizo pasar para traducir su carta y porque ya bastante deprime tener que bailar con la fea mientras a los demás les escribían las guapas.

A las pocas semanas, volvimos a recibir una carta de Don Matías, acompañadas de otro montón de cartas de sus alumnos. En ella, Don Matías nos dijo que sus alumnos querían conocernos, y que tenía pensado programar una excursión con sus alumnos a nuestro colegio para que nos pudiésemos conocer en persona y hacer actividades extra escolares durante toda la mañana. A todos nos pareció genial. En esta ocasión, volví a recibir dos cartas, una de la misma chica, y otra carta pero de una chica, Guadalupe. No me mandaba foto, pero había visto “de lejos” su foto en las primeras cartas que recibimos, no la pude ver bien cuando el chico al que había escrito enseñaba su foto al resto para que vieran lo guapa que era. Por lo que sin haberla visto bien, y tras varias semanas, ni sabía quién era ya.

En su carta me dijo que me había visto en foto, seguramente de la carta que le escribí a la otra chica, y que por eso le apeteció escribirme. Una manera bastante discreta de decirme que era guapo. Aparte de hablarme de cosas como sus aficiones, me decía que tenía ganas de conocerme el día que vinieran a nuestro colegio. Yo le contesté, le hablé de mí y de mis aficiones, como suele ser al principio en todas las cartas. No recuerdo si le mandé una foto, creo que sí, aunque ya me hubiese visto.

Llegó el día que todos esperábamos, Don Matías iba a venir con su clase. En nuestro colegio prepararon muchas actividades, partidos de futbol, carreras de sacos, el “mate”, etcétera. Comida y música tampoco podía faltar. El autobús llegó y Don Matías y todos los alumnos aparecieron, todos fuimos a recibir a Don Matías con gran ilusión, sus alumnos estaban tímidos como es normal al llegar a un sitio nuevo, pero poco a poco los fuimos integrando con nosotros con las actividades que habían organizadas, los que no querían participar pues se entretenían hablando o jugando a otra cosa. Yo solo participé en el partido de futbol que enfrentaba a los chicos de nuestra clase con la de ellos. Como habían venido dos clases, séptimo y octavo de EGB, eran muchos alumnos, y resultaba difícil verlos a todos, en cuanto llegaron se esparcieron por todo nuestro colegio entre los quinientos alumnos que tenía nuestro centro.  A la primera chica de las cartas la vi pero de lejos, iba junto a dos compañeras de mi clase. Y la verdad es que no era fea, solo que no era fotogénica. De todas formas me daba mucha vergüenza saludarla. De Guadalupe, como no la había visto bien, pues no sabía quién era, así que le pregunté a uno de mis compañeros, si sabía por dónde estaba. Cuando me la señaló a lo lejos y me fijé quién era, me puse muy nervioso, en mi vida había visto una chica tan guapa. Me puse tan nervioso, que el simple hecho de que me mirase me aterraba de la vergüenza. Me pasé toda la mañana esquivándola a la distancia y escondiéndome de ella a la vuelta de la esquina de cada clase, entre los árboles, incluso dentro de los aseos. Verla de cerca era como ver la aleta de un tiburón asomando por la playa, me daba pánico que me viera por si me saludaba. Me entero que me andaba buscando junto con una compañera de mi clase: “Guadalupe te está buscando, Guadalupe te está buscando”, era lo que me decían algunos. Más nervioso me ponía y con los ojos más atentos para que no me encontrara.

Se hicieron las cinco de la tarde y ya llegó el momento en que Don Matías y sus alumnos tenían que volver a Alquerías. Lo habíamos pasado todos muy bien y fue muy divertido, a pesar de que yo me pasara buena parte del tiempo jugando al escondite. Cuando se fueron hacia el autobús, nosotros les acompañamos para despedirlos. Quería volver a verla antes de que se fuese, y la busqué desde la acera por el interior del autobús. La encontré en un asiento pegada a la ventanilla, distraída mientras yo la miraba con cara de tonto enamorado. Otra cara estoy seguro que no podía tener. El autobús arrancó y ella se giró para decir de nuevo adiós con la mano… y me pilló. Me quedé completamente paralizado en el momento en que abrió más los ojos ante la sorpresa de verme por fin, y me saludó con la mano y su sonrisa. Yo no sé de donde saqué sangre suficiente para poder reaccionar y saludarla también, después de haber estado toda la mañana huyendo como un cobarde.

Pasaron varias semanas, y de nuevo la correspondencia llegó a la clase. En esta ocasión solo recibí una carta, y era de Guadalupe. No sé como narices se enteró, pero alguien le dijo que yo le gustaba, en su carta, tras unas líneas hablándome de otra cosa, aparecía escrito de golpe y porrazo:

“Me han dicho que te gusto ¿¿Es verdad?? Ahora contéstame a unas preguntas y me lo dices en tu próxima carta: ¿Quién te cae mejor de nuestra clase? ¿Y de las chicas? ¿Cómo soy para ti?”

Naturalmente no le contesté, refiriéndome a que no le escribí. La vergüenza y la timidez tenían la culpa.

Un mes después, se repitió la misma excursión, solo que ésta vez, fuimos nosotros a Alquerías, se organizaron también todo tipo de actividades. Incluido el escondite, no podía verla, no era capaz de tenerla a un metro de distancia, en cuanto bajé del autobús traté de esconderme entre la muchedumbre de alumnos que habían ido a recibirnos a las puertas del colegio, pero ella me pilló:

-          ¿Dónde te metiste la otra vez? – Me dice como sermón en broma.

No me acuerdo la excusa que le respondí, en ese momento estaba en una nube incapaz de pensar, y menos de retener para poder contarlo ahora, después de más de una década y varios años, en ésta crónica que escribo ahora mismo.

Recuerdo que nos fuimos a un campo de futbol que había cerca del colegio, para jugar el partido de futbol entre los chicos de mi clase y los de Alquerías. Yo volví a jugar en el partido. Después me senté junto con un montón de chicos en un bordillo a la sombra, mientras mirábamos el resto de competiciones. Entonces volvió a aparecer ella con una de mis compañeras de clase, y se sentó al lado mío. El corazón me latía tan fuerte que hasta sentía ardores en el pecho. Me saluda y me pregunta que tal estoy. Obviamente, tampoco recuerdo lo que le respondí. Entonces, sin venir a cuento y tras un breve silencio:

-          ¿Es verdad que te gusto? – Me pregunta sonriente.

“Tierra, por el amor de Dios, trágame”. ¿Qué le respondí?  Pues para variar de respuesta, tampoco lo recuerdo. Al poco rato ella se fue, porque iba a participar en una carrera. La vi correr, y era muy rápida, se notaba que la asignatura de gimnasia la llevaba bastante bien. Pero en una de las carreras, no sé como ocurrió, se retiró cojeando. Apoyada sobre uno de mis compañeros de clase. No me gusta nada… ni que se haya lastimado, ni que mi compañero la éste cuidando, ya que había escuchado que iba detrás de ella, y que posiblemente ella también. Sí señor, celos.

Regresamos al colegio, yo no estaba de muy buen humor, y me aparté de todos para quedarme solo, muchos estaban jugando al pilla-pilla por todo el colegio. Entre ellos Guadalupe y mi compañero de clase. Me senté en el suelo bajo un árbol, no me apetecía hablar con nadie en esos momentos. Entonces apareció el gato del colegio y se me acercó (digo "el gato del colegio" porque en muchos centros siempre hay un gato que se pasa todo el año merodeando por el centro), me puse a acariciarlo mientras veía de lejos a todo el mundo pasándoselo bien. De repente apareció Guadalupe corriendo, escapando para que no la pillasen, se dio la vuelta y me saludó con voz cansada sin dejar de correr, yo la saludé mientras le acariciaba el lomo al gato. No le conmovió. El gato me dijo que no podía seguir así, que tenía que animarme y pasármelo bien, y eso fue lo que hice cuando ya me dolía el culo de estar sentado en el suelo.

Se hizo la hora de recogernos, al igual que nosotros, fueron a despedirnos en el autobús, antes de subir al autobús me despedí de Guadalupe, ella me hizo un regalo, una figura de porcelana. Al otro chico le regaló también otra figura diferente de porcelana.

Ya en el autobús, los cotilleos empiezan a salir a flote y me llegan a oídas que Guadalupe se había liado a escondidas con mi compañero de clase, me puso muy triste en cuanto lo escuché, así que preferí no creérmelo.

Siguieron pasando las semanas, el curso ya llegaba a su fin. Recuerdo que en el tablón de corcho de la clase, teníamos entre papeles, una foto de la clase de los alumnos de Don Matías. Sabía que esa foto se iba a extraviar en cuanto terminara el curso, así que, un buen día, cuando la clase estaba vacía, entré sin que nadie me viera y me quedé con la foto. En casa la recorté y me quedé con Guadalupe para nunca olvidar como era. Ya que seguramente, no nos volveríamos a ver.

Volví a escribirle de nuevo, y ésta vez lo hice a la dirección de su casa, que tenía puesta en el remitente, las cartas que nos enviábamos entre un colegio y otro, no llevaban remitente, ya que todas se metían en un sobre grande con la dirección del colegio al que se iba a mandar. Pero ella lo tenía puesto, y gracias a eso podía seguir en contacto con ella, y así lo hice. Y por carta se lo dije, le confesé que me gustaba. De eso sí me acuerdo. Por una vez de algo que le dije sí que me acuerdo, aunque fuese por carta. Y así fue, fuimos los únicos de los dos colegios que seguimos la comunicación.

Y ella fue, como el título de ésta crónica, mi primer amor del colegio, que no era de mi colegio, pero no importa, si me preguntas: En el colegio ¿quién te gustaba? Te diré que Guadalupe.

 

Fueron en estos dos centros donde ocurrieron los hechos de toda ésta crónica que os acabo de relatar, la cual tiene ya, a día de hoy, 15 años...

colegioaljorraColegio de La Aljorra 

 

colegioalkeriasColegio de Alquerías 

 

 

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K
<br /> <br /> Hola Sergito. Veo que hace tiempo que no pasas por aquí, pero tengo la esperanza de que leas este mensaje. He tenido un problema y al recurrir al foro te he echado de menos. Espero que estés<br /> fenomenal. Un fuerte abrazo<br /> <br /> <br /> <br />
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Entrar en mi Blog, es como encontrar cada noche y en el mismo rincón de un callejón sin salida, un baúl lleno de historias y pensamientos de un desconocido. Si lo abres con frecuencia, llegarás a conocerlo a través de sus palabras.